Desde
sus inicios en la llamada "figuración libre", Hervé
Di Rosa recurría a imágenes no tradicionales, sencillas,
ilustrativas y con mucho colorido, muy ligadas a los códigos
de las caricaturas. En estos primeros trabajos se adivina ya su gusto
por el arte marginal, tendencia que seguirá a lo largo de su
carrera y que lo llevará a rescatar las expresiones artísticas
nacionales, al margen de cualquier tipo de conceptualización
elitista. De ahí nacerá, en 1992, la Asociación
de Arte Modesto. En 1993 inicia un viaje alrededor del mundo, que
continuará en los años siguientes. De esta experiencia
rescata la cultura y los patrones expresivos de cada país donde
llega, principalmente de Ghana, Benin, Vietnam, Etiopía, Sudáfrica
y Cuba, influencia que reflejará en sus trabajos posteriores.
Finalmente, en noviembre
de 2000 el Arte Modesto obtuvo carta de naturalización al
inaugurarse en Sète, ciudad natal de Di Rosa, el Museo Internacional
de Arte Modesto, con la exposición "México, México".
Por su versatilidad creativa (pintura, escultura, escenografía,
instalación, etc.), sus trabajos se han exhibido en los museos
y galerías de Europa, convirtiéndolo en uno de los
artistas más reconocidos del mundo.
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